2 Toyota Land Cruiser peruanas por el “Camino de la Muerte” y Uyuni en Bolivia, Parte 1/3

3 peruanos y 6 amigos soviéticos dando vueltas en Bolivia a bordo de 2 poderosas Toyota Land Cruiser venidas desde Lima

Primero, el mapa:

Solo contaremos los kilómetros que recorrimos desde Arica y de retorno hasta Tacna. Casi 4,000 kilómetros de recorrido por Bolivia y el norte de Chile en poco más de 14 días.

La conexión soviética

Hace unos 9 años, habíamos hecho contacto y amistad con un grupo de amigos de varios países de la ex-URSS (Georgia, Moldavia, Rumanía y Rusia), quienes habían viajado por Perú con Alberto Silva en una travesía por Ica, Arequipa y Cusco. Eran viajeros muy parecidos a nosotros, gustaban de muchas horas de manejo, parando en distintos lados para fotos y “paradas técnicas”, acampar donde les diera la noche; cocinar entre todos, y contar historias bajo las estrellas; creo que de ahí radica la especial conexión que tuvimos.

Pasaron varios años y ahora querían viajar de la misma manera, pero en otro destino: Bolivia. Coordinamos para encontrarnos y empezar todo en la capital boliviana, La Paz.

En esta primera parte, Alberto no pudo ir y reclutamos a Alonso “Chambita” para que conduzca una de las camionetas. Salimos de Lima rumbo al sur, descansamos la primera noche en Nasca. Al día siguiente seguimos y llegamos al atardecer a Tacna, respiramos aire peruano por última vez en varios días y recargamos combustible antes de cruzar la frontera hacia Chile.

Valle del Rio Lluta hasta Bolivia y de regreso por un error

Pasamos la noche en un pequeño hotel familiar en Chacalluta, tuvimos que alquilar un adaptador de corriente para cargar nuestros celulares y radios porque habíamos olvidado que en Chile usan otro tipo de tomacorrientes.

A la mañana siguiente luego del desayuno, enrumbamos hacia la sierra por el valle del río Lluta, un valle angosto y de cerros muy secos; pero de un río muy limpio y algunos restaurantes campestres en el camino, muchos con el letrero de “Mote con Huesillo”, que es una bebida dulce de mote con durazno, o “Pan amasado”, la versión chilena de nuestro “pan a la leña” de carretera.

Seguimos subiendo rápido, la carretera se separó del rió para subir por una quebrada seca y empezamos a tomar mas altura. Es una subida asfaltada y rápida; perfecta para que a uno le de soroche, pero creo que estamos acostumbrados y seguimos sin problemas.

Muchos trailers en el camino de ida y de vuelta, esta es una ruta muy utilizada por los camioneros bolivianos para ir al puerto de Arica; pero se toman muy enserio las bajadas. Los hemos visto varias veces hacer maniobras muy agresivas para controlar el peso que llevan, van a full.

El altiplano empieza a mostrar algunas de sus joyas; las puntas nevadas de volcanes como el Parinacota o el Pomerape asoman en el alrededores del “Parque Nacional Lauca”, pronto llegamos a frontera, una fila larguísima de camiones esperando hacer papeleo de transporte de carga, casi todo ellos con placa boliviana. Felizmente un oficial de aduanas nos indica de adelantemos a la fila para pasar, ya que somos particulares.

Nos presentamos, con DNI y los papeles que nos dieron en el puesto fronterizo de Chacalluta el día anterior; y lo primero que me dice el oficial de la PDI chilena es “¿Su Permiso de Importación Temporal?”. Me quedo frío.

¿Qué es eso? – le digo.

Le explico que habíamos venido de Arica después de pasar por Chacalluta y que esos son los papeles que nos dieron. Me dice rápidamente que debí haber pedido un otro permiso para venir por esa frontera. Después de hacer unas preguntas más entendimos que el permiso usual que dan en la frontera de Tacna-Arica para los vehículos particulares, es solo para moverse en esas localidades y no más allá, ya que son zonas francas y de fácil transito, pero que si queríamos ir más adentro en el país vecino, debimos haber hecho otro trámite.

Y ahora, ¿qué hacemos? – le pregunto.

Tendrás que volver abajo, por aquí no puedes pasar. – Me quedo frío de nuevo.

Es mediodía y tendríamos que bajar casi 200 kilómetros y volver a subir otros 200. Pronto nos damos cuenta que no queda de otra y si queremos entrar a Bolivia por esta frontera, hay que hacer lo que nos dicen.

Hicimos esa bajada por el valle más rápido que los camiones que vimos más temprano, y llegamos a la oficina de frontera en la costa, donde en 30 minutos tuvimos que salir de Chile, entrar a Perú y volver a entrar a Chile explicando claramente que íbamos a ir más lejos de Arica y salir por otra frontera.

Nos revisaron los vehículos de manera más exhaustiva y obtuvimos los “Permisos de Importación Temporal” de ambos vehículos. Sabíamos que la frontera arriba en Tambo Quemado no estaba abierta las 24 hrs del día, así que casi sin comer; salimos rápido a intentar llegar antes del cierre de la frontera.

No llegamos, ni de cerca. Fue una noche fría, con bolsas de dormir y acomodados como pudimos en una sola camioneta a más de 4,600 mts.

Tiwanaku y el Titicaca boliviano

Aprendida la lección de pasar correctamente fronteras y ya luego de encontrarnos con Valeriy, Andrei y su esposa Lora, con Alexandru, Maksim y Evgenii (Eugenio) en La Paz, nos dirigimos hacia el complejo arqueológico de Tiwanaku.

Dimos unas cuantas vueltas al complejo, visitamos el templete hundido, las esculturas de piedra y la famosa “Puerta del Sol”. Esta ciudad, capital de la civilización Tiahuanaco vio su gloria muchísimo tiempo antes que el imperio Inca, algunos estudios dicen que desde los años 1,500 A.C. hasta el 900 o 1,000 D.C.. Casi 25 siglos de resistencia en el altiplano, realmente muy interesante.

Puerta del Sol o Sun Gate con la figura Wiracocha en la parte superior.

Ahora, al Lago Titicaca desde el lado boliviano. Copacabana ciertamente tiene su encanto, pero no está muy lejos de como sería Puno si fuera más chica y algo más ordenada. Una noche frente al lago nos vino muy bien.

Para llegar a Copacabana desde el lado boliviano hay que pasar por el “Estrecho de Tiquina”, uno de los puntos más angostos del Lago Titicaca. El paso se hace en lanchas muy grandes, que pueden llevar hasta 3 camionetas o 1 bus y llegar al otro lado sin problemas. Todo muy serio y bastante económico, aunque siempre hay cierto miedo en que tu camioneta pueda terminar al fondo de lago. Para ir y venir de La Paz, lo pasamos 2 veces.

El “Death Road” y la entrada las yungas

Para evitar volver a entrar a una zona bastante caótica de La Paz, decidimos entrar directamente por El Alto hacia la carretera que que nos conectaría con la principal, algo así como venir del norte de Lima y tomar la carretera por Canta y Marcapomacocha y entrar a la carretera central por Ticlio. Sin asfalto y casi sin oxigeno, pero así es como nos gusta.

Nos unimos a la vía principal a la altura de “La Cumbre”, a 4,470 m.s.n.m. Desde aquí es una bajada muy bonita y bien construida de serpenteante carretera. El clima nos trataba bien, sol fuerte y cielo azul. Pasamos Unduavi y volvimos a revisar el mapa y el GPS para no pasarnos la entrada a la “carretera de la muerte”, ya que a finales del 2006 se entregó la nueva vía asfaltada que reemplazaba esta sección extremadamente peligrosa (más de 100 muertes al año en promedio) y que ahora solo esta reservada para ciclismo y turismo.

Para cuando llegamos a la entrada del “death road”, ya nos caía la tarde y decidimos acampar. Encontramos un sitio ideal y preparamos la cena, mañana bajaremos.

37 kilómetros / El Camino de la Muerte (en azul) que lleva a Coroico.

Desayuno y a empezar. Curiosamente, las reglas en esa sección son diferentes. Uno debe manejar al lado izquierdo del camino si está bajando, para que “el conductor pueda mirar el borde” según los locales. No estoy seguro que sea lo mejor, pero habrá que hacer lo que dicen las reglas.

Las muchas historias de este lugar hablan de neblinas muy densas, lluvia, barro y deslizamiento de rocas inesperado. Ciertamente hay ingredientes para todo esto, pero nos ha tocado un día muy bueno; sol, pocos carros en contra y muy buena visibilidad. Bajo estas condiciones, no parece muy peligroso, de hecho Alonso y yo conversamos de que “en Perú hay carreteras mucho peores que esta sin la publicidad necesaria, pero no creo que sea la publicidad que el Perú necesita”, bromeamos.

En la cima del Death Road, junto a las combis que traen ciclistas.

Evgenii y Valeriy tienen unas notas espectaculares con drone y cámara en mano de esta bajada en su canal de YouTube. Para lograr las tomas, dimos vueltas en “U” varias veces, lo cual si estuvo un poco peligroso, pero valió la pena por el resultado final.

Después de pagar algunos peajes improvisados por las comunidades en el camino, llegamos a Coroico a almorzar y comprar mas víveres que ya se nos venían acabando. Encontramos una bajada estrecha entre árboles y llegamos otra vez a la carretera principal.

Esta se interna más y más en la selva boliviana, pasando por las localidades de Caranavi y Quiquibey. Este tramo fue duro, porque estaba en construcción y por ratos solo era barro el camino, que durante 50 kilómetros está súper, pero después de un par de horas, empieza a agotar. Llegamos después de 230 kilómetros a Yucumo, ya en selva amazónica propiamente dicha, plano y verde hasta el infinito. Desde aquí la carretera se abre hacia el norte hacia Rurrenabaque y hacia el este a San Ignacio de Moxos; nuestro destino por ahora es Rurrenabaque donde descansaremos 2 noches y descubriremos algo mas de la selva boliviana.

El verde de la llanura amazónica no es exactamente lo primero que se viene a la mente cuando mencionas Bolivia, pero al igual que Perú, tiene una gran parte de su territorio en esta. Una explosión de biodiversidad la que existe en todas las áreas protegidas de esta parte de Bolivia, pero que más adelante en este viaje veremos, están perdiendo territorio por la tala y la agricultura sin planificación.

Navegando en busca de animales que fotografiar.

Lo que sigue en este viaje: Cruzar el departamento amazónico del Beni por la ciudad de Trinidad, bajar a Santa Cruz y visitar sus dunas (¿?) para llegar a Uyuni y cruzar el altiplano boliviana hasta el desierto de Atacama en Chile. Esto continuará.


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Nos vemos en la ruta pronto. #quedateencasa #saldremosdeesta

Equipo Todo Terreno 4×4 Perú.